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Condenan a productor por la muerte de un niño por contaminación con agroquímicos

Un tribunal de la ciudad correntina de Goya condenó a tres años de prisión a un productor agropecuario por la muerte de un niño a causa de una intoxicación con agroquímicos, pero no irá a la cárcel porque la sentencia es bajo la condición de realizar un curso sobre manejo de fumigaciones.

Ricardo Prieto fue hallado responsable de la muerte de Nicolás Arévalo, de 4 años de edad, quien murió el 4 de abril de 2011 en la localidad correntina de Lavalle, corazón de la cuenca hortícola de la provincia y donde operarios al servicio del productor imputado fumigaron una plantación de tomate. Como consecuencia del contacto con los agroquímicos, tanto Nicolás Arévalo como su prima, Celeste Estévez de cinco años, sufrieron intoxicaciones severas.

Nicolás falleció luego de tomar contacto con un charco de agua contaminado con Endosulfán, agrotóxico prohibido que Prieto utilizó para fumigar con las cortinas de los tendaleros abiertas, de tal manera que se propagaron los herbicidas por efecto del viento. Ese mismo suceso dejó con secuelas a Celeste Estevez (7 años), prima de Nicolás.

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Imagen tomada del libro «Naturaleza Humana» de Martin Crespi. Publicada en Editorial Sudestada.

Al año siguiente falleció el niño José Carlos Rivero, en situación similar en la misma zona, el caso aún espera llegar a juicio y se conoce al menos otro caso de características parecidas en la provincia, donde una niña murió luego de haber comido una mandarina fumigada.

La familia venía insistiendo que a Nicolás lo mataron los agrotóxicos y ahora le dieron la razón.

El tribunal cumplió con el segundo juicio que se ordenó por el caso, bajo la carátula de homicidio culposo y lesiones culposas en concurso ideal. La sentencia impuso a Prieto la obligación de realizar capacitación en el uso de agrotóxicos.

En 2011, personal a cargo del imputado fumigó un tendalero de tomates con las cortinas plásticas abiertas, sin supervisión, generando el escape de gases tóxicos que fueron inhalados por los niños víctimas de lo que el tribunal consideró una «conducta negligente».

Fuente: Editorial Sudestada

 

 

 

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