SOCIEDAD 

«En el mundo del deporte, el machismo es aún más salvaje»

La discusión sobre la violencia de género en los ambientes deportivos se volvió a poner en agenda esta semana, cuando la FIFPro anunció que acompañaría frente al Comité de Ética de la FIFA la denuncia por acoso sexual presentada por un grupo de futbolistas argentinas contra un entrenador de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) que aún se encuentra en funciones. La acción surge luego de años en que las deportistas soportaran amenazas y comentarios sexuales violentos a través de los cuales “el entrenador en cuestión utilizó su posición de poder para intimidar y acosar sexualmente a distintas adolescentes, alguna incluso de 14 años, que se encontraban en la búsqueda de concretar su sueño de convertirse en futbolistas». «En lo que debió haber sido un entorno seguro, las chicas fueron víctimas de amenazas y comentarios sexuales de explícita y violenta naturaleza», aseguró la asociación que, además de la inmediata remoción del acusado de su cargo, instó a otras futbolistas afectadas a contar sus experiencias bajo absoluta confidencialidad.

La reacción de la AFA no tardó en llegar y resultó lamentable. Mientras la exjugadora de San Lorenzo y actual presidenta del INJUVE Macarena Sánchez twitteó que “todos sabían”, el comunicado oficial de la Asociación dijo desconocer “tanto la identidad de la persona denunciada como la de sus denunciantes” y aseguró que “brindará toda la colaboración necesaria en la investigación en caso de que el órgano competente de FIFA así lo requiera”.

“Esta información se maneja hace un montón de tiempo y al entrenador en cuestión no había manera de ponerlo en evidencia», aseguró a El Grito del Sur Mónica Santino, futbolista y entrenadora de La Nuestra, el equipo de fútbol femenino y disidente que hace más de una década entrena en la Villa 31.

Foto: Virginia Robles
¿Por qué creés que se tuvo que acudir a un organismo internacional para hacer la denuncia?

La estrategia de ir por lo internacional denota la dificultad para permear las instituciones deportivas en Argentina y ni que hablar de la AFA, un lugar donde se construye un poder masculino y hegemónico importantísimo. La información se maneja hace un montón de tiempo y al entrenador en cuestión no había manera de ponerlo en evidencia. Eso demuestra que estas son las cosas que le hacen temblar los cimientos al patriarcado. Tener que recurrir a un organismo institucional para tener esta repercusión mediática y que luego el presidente de la AFA se tenga que pronunciar habla de la dureza que hay en el mundo del deporte, donde el machismo es aún más salvaje.

También abre un montón de aristas para pensar las lógicas de poder en el deporte…

Claro. Más allá de lo que la AFA haga por obligación, es necesario pensar los caminos de deconstrucción. ¿Qué pasa después de esto? ¿Pasan unos meses y volvemos a contratar un entrenador con las mismas características? ¿Vamos a dejar que los sillones donde se toman las decisiones sigan siendo ocupados solamente por varones? ¿Vamos a seguir sin transversalizar las áreas de género? ¿No se va a revisar cómo viven los jugadores en las pensiones? Porque los abusos no son solo hacia las mujeres. Yo tengo más preguntas que respuestas. Lo que espero de todo esto, con todo el compromiso militante, es que los jugadores varones se junten con nosotras para luchar porque esa es la única posibilidad que tenemos de generar un fútbol diferente.

Es el gran desafío de que el avance que tuvo durante todo este tiempo el fútbol femenino y feminista no quede encapsulado en esa burbuja.

Caemos en la posibilidad de que se perpetúe el lema de Grondona de “todo pasa”. Que se aparte al entrenador, pero cuando deje de ser noticia las denunciantes tengan una represalia peor, cuasi mafiosa, dejándolas afuera, quitándoles la atención, un mecanismo por lo cual las sometés a seguir teniendo miedo. El año pasado, un grupo de jugadoras de la selección pidió un cambio de entrenador -por un conflicto que no tenía la gravedad de un abuso- y se lo solucionó apartándolas a ellas y dándole toda la cabida al técnico. Es la forma en que se opera, de ahí que el abuso se naturalice. La gravedad del tema amerita que se revise la institución entera y se deje de ver a los futbolistas como una maquinaria que solo sirve para hacer dinero y se lo vea como humano.

¿Qué pasa por ejemplo en el caso de los jugadores que tienen denuncias por violencia de género pero la Justicia todavía no se posicionó al respecto? En alguna medida si los apartás del plantel, no permitís que hagan su trabajo.

Apartarlos solo no sirve, hay que ver cómo se elabora la cuestión con el jugador y con la víctima. Las áreas de género en los clubes son una iniciativa muy buena, pero muchas veces no tienen capacidad porque se topan contra los intereses económicos. La dirigencia te dice “yo no puedo sacar a este jugador porque es de los mejores”, la situación se barre debajo de la alfombra, pasa el tiempo, el jugador vuelve a la cancha y todo sigue igual. Nosotras tenemos una coordinadora que armamos en el (entonces) Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew en la que estamos constantemente debatiendo ese tema y pensando cómo hacer para permear la capa de poder que se instituye en los clubes. Es muy difícil, es una tarea titánica, porque puede que con una situación como ésta que hablemos del tema pero lo que nosotras esperamos es que se profundice.

Foto: Virginia Robles
Hay que empezar a hablar de las masculinidades en el fútbol…

Completamente, creo que va por ahí, pero no es una solución de un día ni de dos. Hay un sector de varones, sobre todo los que no pertenecen a la élite del fútbol, que se están interpelando. La gran mayoría son futbolistas del ascenso, que son más obreros del deporte. Después hay otros que nos ven cómo una amenaza.

Entonces, ¿cómo se hace para que haya más mujeres en la AFA?

Los cambios empiezan en los clubes y terminan en Viamonte (donde está la sede de la AFA). Las primeras modificaciones se tienen que dar en las conducciones de las instituciones deportivas y eso se va a ver reflejado en la AFA. No va a ser porque una de nosotras vaya a golpear la puerta, sino que el camino tiene que ver con los clubes. Lo que sí, para nosotras es clave que el deporte haya entrado en la agenda del movimiento feminista, esa unión no puede separarse más. Es algo que nos permite luchar por nuestros derechos, demostrar que nuestra manera de construir poder es diferente y tiene que ver con la grupalidad, no con pelearnos entre nosotras como quiere el patriarcado. Yo creo que en esa conciencia colectiva, de clase y política vamos a encontrar maneras para cambiar el fútbol.

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